rozando la locura
miércoles 28 de diciembre de 2011
fiestas... ¿felices?
martes 1 de febrero de 2011
need
jueves 4 de noviembre de 2010
Hoy, de nuevo, volvió
Inversión en tiempo y espacio, surrealista emoción. Traspasa paredes, y empieza de nuevo. No sabe qué, no sabe cómo. Pero sabe hoy. Gira sobre sí misma la desconcertada realidad, ¿a quiénes engañan tus manos cuando se cansan de abrazarme en mis pesadillas? Se refugia en esos renglones que hasta ayer miraba de reojo, y brillan las ansias desde los cajones. Ha vuelto, he dicho.
Canta con una parsimonia que desespera hasta los huesos y grita entre escombros vacíos, qué violentos ciertos recuerdos. No lo sabe, nunca lo sabrá, pero hoy. Siempre hoy. Y yo me recuesto sobre mis manos, hacía tiempo no la veía venir, y cómo la extrañaba.
Recuperando conexiones entre vaivenes, compadecerse con una caricia. Y cómo extraña el calor humano, cómo añoraba enterrarse entre personajes en una calle con un cartel de "sin salida". Hoy.

No sabe, no sabe nada, recupera el viento en el pelo y eso le basta para sonreír.
Hoy se libra de ideologías, hoy se libra de norte y sur, cansada de volteretas inacabadas, quiere caminar, quiere hoy. No sabe qué le espera, no lo quiere saber, se prepara para la sorpresa. Y con suerte sopa, porque la sopa en primavera tiene un sabor especial.
Hoy lucha contra su propio ser, por tomarse vacaciones, cansada de ceremoniales discursos y de vender cada una de sus versiones. Hoy seca las lágrimas entre piyamas y mira las rayas, hoy. Por siempre hoy.
Y juega con su humor entre azules y cereales, ¿qué bailará el mundo hoy? pregunta mientras juega en mi clave de sol. No sabe qué quiere, no sabe qué hace, no quiere saber, pero sabe hoy.
Hoy sólo quiere budín de pan.
miércoles 3 de noviembre de 2010
investigando
domingo 31 de octubre de 2010
cansancio político
jueves 20 de mayo de 2010
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Y corría. Viento en la cara, la nariz roja.
El puño cerrado alrededor de la campera, corría.
La respiración entrecortada. Pero corría, símplemente corría.
Nunca nadie supo a donde iba, tampoco nadie se enteró si alguna vez volvió.
Y es todo lo que era, lo que quedaba. Corría.
lunes 28 de diciembre de 2009
R.
hay viejos hábitos que uno tiende a olvidar por el mayor tiempo posible, y, sin embargo, acá estoy: un vez más todo el timbre de esa casa que no me trae recuerdos de ningún tipo, por más que lo intente. Entro y es todo tal cuál como lo recuerdo, sin importar cuánto tiempo pase. Hasta las pilas del reloj podrían ser las mismas.
El humor no da lugar al humo de los cigarrillos y las sonrisas fingidas empiezan a marcar el esfuerzo de la mandíbula por mantenerse en ese lugar. Lo importante son las apariencias, dicen algunos. Cambia el minuto con un tick que suena más fuerte por el silencio de las miradas y su voz corta el aire con un saludo que pretende ser cálido pero en las intenciones queda. Una respuesta que va en la misma dirección y ahí lo supe: nuevamente, misma historia, mismo tiempo.
Al horror que emana de los suspiros se suma la mala predisposición del ánimo, claramente ninguno de nosotros quiere estar ahí... y empiezo a dudar que en algún punto el pensamiento sea mutuo. Amores incondicionales, si los hay...
Se aclara la garganta y anuncia con tono casi monótono la sección que nos toca hoy: reclamos y quejas, tomo 778, alrededor de 37 páginas. Página uno: el gato prefiere a los chicos. Página dos: el cordero es mejor sin las costillas y con un tomate enteramente pelado. Página tres: odio a las cenas fuera del horario tradicional. Página cuatro: alcoholismo. Página cinco: largo apropiado para un vestido. Página seis: efecto de la coca light sin y con hielo. Y así sigue, distribuyendo los tópicos de manera proporcional a la cantidad de hora que dispone, dándoles a todos la misma importancia y con plena conciencia de que quizás no hoy, pero seguramente en algún momento los temas que sobren se hablarán. Es una de esas situaciones en donde la realidad supera la ficción y se recurre al clásico "ver para creer" de la boca de quienes escuchan la historia contada de mi propia boca, con un poco de sarcasmo y de ironía... quizás sea, recurriendo nuevamente a las frases trilladas, porque es mejor reír que llorar.
La próxima hora se hace eterna, tan eterna que podía sentir a la misma silla que protagonizó más de 40 años empujándome hacia la llave... y las palabras mágicas salieron justo cuando me cansaba de sostener la mirada con cada uno que decidía hablar sin hablar: "el departamento está solo". Fue como el alivio de empezar las vacaciones después de dos turnos de exámenes, un lujo. Y era así, el noveno piso nos esperaba con su aroma a "no desacomoden. no toquen. no ensucien. no, no, no... o hagan, total nadie los ve", y Fede y yo no necesitamos demasiado para hacerle honor al célebre "sientansé como en casa". Era el alivio de huir un rato.
El resto transcurre como siempre, es como si el disco de sandra mihanovich sonara una y otra vez desde aquél entonces en esa habitación a la que ni el gato quiere entrar, y aun así, la elegida para la noche. No importa, esta vuelta me traje el LP conmigo, y ahora te quiero ver. De a ratos olvido cuándo fue que me agradaba estar ahí, de a ratos se me escapa la cara de esa persona, quizás por eso evito un poco esa piecita que nunca más nadie usó: los recuerdos cuando se vuelven borrosos me encierran en ellos.
Un día más que parece exactamente la copia del anterior, posiblemente por lo limitado de los recursos del lugar. Y vamos con ellos. Tres mazos de cartas y una canasta para matar el tiempo. Y así pasó el mal trago para darle lugar al daiquiri, stella y vino. Es la rama selecta por mi risa, y digamos que tienen todo el espacio en mi corazón que quieran, tampoco soy tan de piedra, y ellos no merecen que lo sea, así que sí, sacan lo mejor de mí, enmarcado en eso.
Empieza la esperada cuenta regresiva, casi que el corazón se acelera tanto cuanto parece más lento el reloj. El sueño pesado pero pendiente de la hora y el agotamiento emocional de pasar esos dos días que parecieron mil, copia de lo mismo desde hace 7 años. Da la hora, bolso en mano y a caminar sin mirar atrás. Hay errores caros, y ese es uno que no tengo pensado pagar mucho tiempo más que el suficiente.
Ah, cierto. Feliz Navidad.