miércoles 28 de diciembre de 2011

fiestas... ¿felices?

Será que suena loco, pero las fiestas llaman a pensar en muchas cosas, a veces porque hace falta cerrar el año, otras por costumbre. En mi caso es el cansancio mezclado con el asombro.
Este fin de año me encuentra rodeada de una generación que, si bien a pocos años de la mía, se me hace extraña y lejana como pocas. Asumo que a eso apuntaban las miles historias que mis viejos contaban empezando, no con el clásico "érase una vez", sino con un "en mis tiempos" cargado de esa amarga melancolía de quien no quiere desprenderse del recuerdo de ese juguete que tanto amor nos dio.
Miro alrededor y veo cambios que me asustan, que me hacen sentir francamente vieja y que no dejan de generarme algún pesar, por cuanto mi infancia -bah, infancia, mi vida- transcurrió íntegra en caminos más humanos y menos técnicos. Hoy veo gente desvivirse por comprar un teléfono último modelo mientras olvidan el cumpleaños del amigo de toda la vida. Qué va.
Se que un cierre de año pesimista no abre sino las puertas de un comienzo de año peor, pero es que no puedo evitarlo, ni puedo comprenderlo. ¡Qué placer me generaba a mí el pasar horas y horas escondida en el último rincón de alguna casa, patio, galería o lo que fuera, esperando mi glorioso momento de correr antes del piedra libre! El febrero de las bombuchas. El marzo de las plazas. El julio de las juntadas con más abrigos que capacidad de resistirlos. El septiembre de los patios. Y así.
Lo pienso y repienso, pienso en lo que esos chicos se pierden... posiblemente es al revés también, ellos pensarán lo que me perdí yo... pero será que realmente es una pérdida no saber que existe un celular, una pc que te habilite a un mundo en red y esa enajenación constante que sufre quien descubre que hay otra realidad menos tangible y menos prejuiciosa a solo un cable de distancia. Capaz que si el humano fuera menos limitado en ciertos aspectos, menos ligero de mente, más reacio a juzgar todo de antemano, menos más, más menos, el mundo sería más fácil y no nadaríamos en un mar de población que no tiene sino el padecimiento del síndrome de personalidades múltiples en su variable más moderna: personalidad-facebook, personalidad-msn, personalidad-twitter, etc.
Y no es que sea la santa de las aisladas de la comunicación, de hecho tengo todas las redes mencionadas supra, y aun así también logro apreciar una buena cerveza sin twitt de por medio, una buena risa sin emoticones y una buena vida sin tener el último modelo de celular.
La clave está en el equilibrio, el no desvivirse por la actualización de anda a saber qué que no vimos, sino tomarlo como una herramienta útil, divertida -si se quiere-, y demás... pero facebook no es una vida al final del día.
El hombre no es una isla, es simplemente un idiota. Entre tantas ventajas que la sociedad actual le provee, entre lo fácil que el mundo se ofrece para quien quiera por el navegar, pesa más en la balanza al final del día un nuevo contacto que un viejo amigo.

martes 1 de febrero de 2011

need

Hoy me levanté y me faltaba algo.
Música. Libros. Fotos. Pinturas. Todo.
Casi corrí en busca de piano para darme con una puerta cerrada a mis ansias, busqué ensuciar mis manos con pintura, pero hoy todo el mundo quiere por todo demasiada plata.
Al menos tenía alguien que sujetara mi mano y con una sonrisa me mostrara que no siempre es atroz esperar hasta mañana.

jueves 4 de noviembre de 2010

Hoy, de nuevo, volvió

Inversión en tiempo y espacio, surrealista emoción. Traspasa paredes, y empieza de nuevo. No sabe qué, no sabe cómo. Pero sabe hoy. Gira sobre sí misma la desconcertada realidad, ¿a quiénes engañan tus manos cuando se cansan de abrazarme en mis pesadillas? Se refugia en esos renglones que hasta ayer miraba de reojo, y brillan las ansias desde los cajones. Ha vuelto, he dicho.

Canta con una parsimonia que desespera hasta los huesos y grita entre escombros vacíos, qué violentos ciertos recuerdos. No lo sabe, nunca lo sabrá, pero hoy. Siempre hoy. Y yo me recuesto sobre mis manos, hacía tiempo no la veía venir, y cómo la extrañaba.

Recuperando conexiones entre vaivenes, compadecerse con una caricia. Y cómo extraña el calor humano, cómo añoraba enterrarse entre personajes en una calle con un cartel de "sin salida". Hoy.

No sabe, no sabe nada, recupera el viento en el pelo y eso le basta para sonreír.

Hoy se libra de ideologías, hoy se libra de norte y sur, cansada de volteretas inacabadas, quiere caminar, quiere hoy. No sabe qué le espera, no lo quiere saber, se prepara para la sorpresa. Y con suerte sopa, porque la sopa en primavera tiene un sabor especial.

Hoy lucha contra su propio ser, por tomarse vacaciones, cansada de ceremoniales discursos y de vender cada una de sus versiones. Hoy seca las lágrimas entre piyamas y mira las rayas, hoy. Por siempre hoy.

Y juega con su humor entre azules y cereales, ¿qué bailará el mundo hoy? pregunta mientras juega en mi clave de sol. No sabe qué quiere, no sabe qué hace, no quiere saber, pero sabe hoy.

Hoy sólo quiere budín de pan.

miércoles 3 de noviembre de 2010

investigando

Dicen en esas clases que pocos hacen y muchos miran con pánico, que los investigadores se hacen y no nacen. Investigar se aprende jugando a hacerlo. Dicen que genera pasiones, busca excelencia y que de a ratos debemos de olvidarnos de la metodología, bendita estructura que nos abraza expectante reflejada en un pequeño formulario que te grita cada cinco minutos "no más de ciento cincuenta palabras".
La realidad es que el mundo está plagado de temas de investigación que esperan a que uno les preste suficiente atención como para dedicarles horas de lecturas y planteos dudosos en mil hojas que, a la larga, han de resumirse en cinco.
Ayer hicimos una entretenida búsqueda de temas de investigación usando un método de antes del '85. Mientras la historia da el presente en cada uno de nuestros pasos, hilo la idea de la antigüedad del "juego" con el hecho de que es a partir de ese año que se crean los Centros de Investigaciones y se instituye la idea de que sin metodología no hay investigación que valga. Y esta forma viene de uno de los maestros de antaño.
En fin, la búsqueda -y de acá viene el que le haya dicho juego- consiste en que alguien te diga una palabra, y, en un tiempo que no supere los tres minutos, pienses cuantas palabras que se conecten con esa primera puedas. Luego se repite el ejercicio con otras dos palabras. Se elije una columna, se seleccionan 4 palabras "conectadas entre sí" y, voilá, tu tema de investigación nace ante tus ojos.
El resto del mejunje de la investigación, las conexiones entre lo que se piensa y lo que se escribe, y las mil doscientas preguntas, así como la división en capítulos y demás, quedan al margen puesto que a más de largo puede ser complejo, innecesariamente, como todo tecnicismo anticuado.
He de reconocer, parece cuanto menos tonto cuando uno lo mira desde algún lugar, pero es difícil mantener una línea de objetividad con las cosas que a uno le llenan el alma, después de todo, soy muy chica para no vivir apasionada.

domingo 31 de octubre de 2010

cansancio político

Desde hace días y dado los suceso de público conocimiento, me pregunto si seremos animales de la opinión o animales opinando. Somos los jueces más indulgentes que el mundo ha visto jamás, sueño de todo criminal que saca sonrisas a nuestras memorias.
La historia se retuerce en cada uno de nuestros análisis, porque cada uno tiene una birome cargada de ideología para reescribirla, preferentemente con notas al margen y algún que otro insulto. hay cosas buenas, pero también las hay malas, y recordar ambas parece una utopía.
Somos una sociedad tan intolerante con la opinión ajena y después no es tan fácil enojarnos cuando nuestros dirigentes hacen lo mismo respecto de la nuestra.
La unión hace la fuerza o le demos más armas a Moyano, y el se encarga de buscarle solución.
Seamos peronistas, seamos radicales, seamos eclécticos, pero, por favor, dejemos de ser idiotas.
Yo creo que estos siete años nos deben muchas vidas. Y por una, tanto escándalo.
Volvamos a Los Simpson, que a los cuatro años de gobierno de NK ya los vivimos todos.
Es lo que dije, no se si somos animales de la opinión o animales opinando.

jueves 20 de mayo de 2010

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Corría, corría. Era temprano a la mañana, nublado, frío... un día de esos para dormir.
Y corría. Viento en la cara, la nariz roja.
El puño cerrado alrededor de la campera, corría.
La respiración entrecortada. Pero corría, símplemente corría.
Nunca nadie supo a donde iba, tampoco nadie se enteró si alguna vez volvió.
Y es todo lo que era, lo que quedaba. Corría.

lunes 28 de diciembre de 2009

R.

hay viejos hábitos que uno tiende a olvidar por el mayor tiempo posible, y, sin embargo, acá estoy: un vez más todo el timbre de esa casa que no me trae recuerdos de ningún tipo, por más que lo intente. Entro y es todo tal cuál como lo recuerdo, sin importar cuánto tiempo pase. Hasta las pilas del reloj podrían ser las mismas.

El humor no da lugar al humo de los cigarrillos y las sonrisas fingidas empiezan a marcar el esfuerzo de la mandíbula por mantenerse en ese lugar. Lo importante son las apariencias, dicen algunos. Cambia el minuto con un tick que suena más fuerte por el silencio de las miradas y su voz corta el aire con un saludo que pretende ser cálido pero en las intenciones queda. Una respuesta que va en la misma dirección y ahí lo supe: nuevamente, misma historia, mismo tiempo.

Al horror que emana de los suspiros se suma la mala predisposición del ánimo, claramente ninguno de nosotros quiere estar ahí... y empiezo a dudar que en algún punto el pensamiento sea mutuo. Amores incondicionales, si los hay...

Se aclara la garganta y anuncia con tono casi monótono la sección que nos toca hoy: reclamos y quejas, tomo 778, alrededor de 37 páginas. Página uno: el gato prefiere a los chicos. Página dos: el cordero es mejor sin las costillas y con un tomate enteramente pelado. Página tres: odio a las cenas fuera del horario tradicional. Página cuatro: alcoholismo. Página cinco: largo apropiado para un vestido. Página seis: efecto de la coca light sin y con hielo. Y así sigue, distribuyendo los tópicos de manera proporcional a la cantidad de hora que dispone, dándoles a todos la misma importancia y con plena conciencia de que quizás no hoy, pero seguramente en algún momento los temas que sobren se hablarán. Es una de esas situaciones en donde la realidad supera la ficción y se recurre al clásico "ver para creer" de la boca de quienes escuchan la historia contada de mi propia boca, con un poco de sarcasmo y de ironía... quizás sea, recurriendo nuevamente a las frases trilladas, porque es mejor reír que llorar.

La próxima hora se hace eterna, tan eterna que podía sentir a la misma silla que protagonizó más de 40 años empujándome hacia la llave... y las palabras mágicas salieron justo cuando me cansaba de sostener la mirada con cada uno que decidía hablar sin hablar: "el departamento está solo". Fue como el alivio de empezar las vacaciones después de dos turnos de exámenes, un lujo. Y era así, el noveno piso nos esperaba con su aroma a "no desacomoden. no toquen. no ensucien. no, no, no... o hagan, total nadie los ve", y Fede y yo no necesitamos demasiado para hacerle honor al célebre "sientansé como en casa". Era el alivio de huir un rato.

El resto transcurre como siempre, es como si el disco de sandra mihanovich sonara una y otra vez desde aquél entonces en esa habitación a la que ni el gato quiere entrar, y aun así, la elegida para la noche. No importa, esta vuelta me traje el LP conmigo, y ahora te quiero ver. De a ratos olvido cuándo fue que me agradaba estar ahí, de a ratos se me escapa la cara de esa persona, quizás por eso evito un poco esa piecita que nunca más nadie usó: los recuerdos cuando se vuelven borrosos me encierran en ellos.

Un día más que parece exactamente la copia del anterior, posiblemente por lo limitado de los recursos del lugar. Y vamos con ellos. Tres mazos de cartas y una canasta para matar el tiempo. Y así pasó el mal trago para darle lugar al daiquiri, stella y vino. Es la rama selecta por mi risa, y digamos que tienen todo el espacio en mi corazón que quieran, tampoco soy tan de piedra, y ellos no merecen que lo sea, así que sí, sacan lo mejor de mí, enmarcado en eso.

Empieza la esperada cuenta regresiva, casi que el corazón se acelera tanto cuanto parece más lento el reloj. El sueño pesado pero pendiente de la hora y el agotamiento emocional de pasar esos dos días que parecieron mil, copia de lo mismo desde hace 7 años. Da la hora, bolso en mano y a caminar sin mirar atrás. Hay errores caros, y ese es uno que no tengo pensado pagar mucho tiempo más que el suficiente.

Ah, cierto. Feliz Navidad.